CORRUPCIÓN

Bogotá, D.C., 17 de Julio 2017

COLOMBIA: SORDA, MUDA Y CIEGA ANTE LA CORRUPCIÓN RAMPANTE.

«Colombia definitivamente es el país del Sagrado Corazón, donde cada escándalo por corrupción que se va presentando opaca al que lo precede por la preponderancia del robo o por la importancia del personajillo protagonista de él.»

Razón tienen las personas que proclaman que la guerra nos tenía sordos a los ruegos, mudos ante las injusticias y ciegos a la anarquía que produce la corrupción rampante que corroe a todas las instituciones del país.

Por ello es que a muchos les conviene todavía seguir con el discurso de la guerra y la confrontación para de esta manera continuar esquilmando las arcas de la Nación a sus anchas y sin que nadie se oponga a sus intereses personales y oportunistas, aprovechándose del sufrimiento del pueblo colombiano.

Ya no pasa un solo día, sin que cada nuevo hecho de corrupción sacuda los cimientos de la sociedad colombiana. Para la muestra unos pequeños botones:

• Fiscal Anticorrupción corrupto. Un abogado elevado a la más alta estima de políticos, magistrados, jueces y congresistas que resultó más torcido que sus investigados.
• Fuerzas Militares: Desfalco en la Armada Nacional en la ciudad de Cartagena por más de $6.000 millones.
• Justicia: Jueces en el departamento del Meta recibiendo dinero para obstruir y precluir procesos, otorgar beneficios a reclusos que no cumplen con las condiciones y hasta revocar condenas.
• Policía. La última joyita de corrupción presentada en esa institución es la de 14 uniformados que hacen parte de la SIJIN que presentan conductas extremadamente escandalosas; las mismas que tienen que investigar en el cumplimiento de su deber: concierto para delinquir, prevaricato por acción, tráfico de estupefacientes, y cohecho propio; además de nexos con organizaciones criminales.
• Salud: Cartel de la Hemofilia que provocó un desangre de aproximadamente $50.000 millones, funcionarios públicos haciéndose cirugías plásticas y procedimientos estéticos sin realizar los pagos, hospitales en obra negra por la negligencia de mandatorios municipales, sobrefacturación de medicamentos, afiliación al SISBEN de personas en capacidad de cotizar al sistema, saqueo sistemático de recursos. etc., etc., etc.,.

Si el país sigue aletargado, esperando que se estabilice el Proceso de Paz y no despierta de una vez por todas a la realidad de la corrupción, que puede generar más pobreza y miseria que la misma guerra, se tendrá que conformar con que la misma calaña de siempre se enriquezca, robe y corrompa todo lo que esté a su alcance, para tener a la Nación sumida en una noche muy oscura, donde los más corruptos gozarán a sus anchas de lo que le pertenece a toda Colombia.

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