Importancia ambiental de la creación de resguardos indígenas
«Lo formalización de Resguardos Indígenas es una labor fundamental para la protección de nuestras comunidades indígenas y la preservación del medio ambiente y las reservas naturales de Colombia y sus áreas protegidas.»
Las comunidades indígenas que poseen histórica y ancestralmente sus tierras baldías, han venido solicitando ante el estado la formalización de ellas, como una garantía de seguridad jurídica y territorial con el fin de evitar que sus tierras sean arrebatadas por terceros y afectadas por situaciones particulares como explotaciones de hidrocarburos y minerales. Darles el título de las tierras a las comunidades indígenas es clave para la conservación de la biodiversidad, la protección de los bosques y paramos, por sus prácticas culturales.
Lo formalización de Resguardos Indígenas es una labor fundamental para la protección de nuestras comunidades indígenas y la preservación del medio ambiente y las reservas naturales de Colombia y sus áreas protegidas.
Lo anterior es fundamental para garantizar un crecimiento económico dirigido a erradicar la pobreza y otorgar una mayor calidad de vida de todos los ciudadanos, la generación de una sociedad más equitativa. La transición hacia unos patrones de producción y consumo más sostenibles son requisitos necesarios para transitar hacia el desarrollo sostenible.
De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, las áreas protegidas pueden ayudar a mitigar los impactos de los desastres naturales con la estabilización del suelo (por ejemplo, evitando avalanchas, derrumbes y erosión), reduciendo inundaciones (por ejemplo, mitigación en pequeñas cuencas, protección de llanuras aluviales y humedales), y protegiendo las costas (manglares, dunas de arena o arrecifes de coral como barreras contra tormentas).
Las tierras comunitarias se crearon por la presencia de pobladores indígenas o negritudes, sin que haya existido una exclusión previa de acuerdo con sus valores «nacionales» de conservación, por lo que hoy resultan imprescindibles en el marco de una estrategia nacional de conservación.
Los retos específicos tienen que ver con la defensa del agua como bien público, los ecosistemas estratégicos, la salud, la vida y el ambiente, frente a los riesgos que pueden generar los transgénicos y las fumigaciones con glifosato y la defensa de los grupos étnicos como garantes de la biodiversidad del país.
Los resguardos son una de las mayores fuentes de conservación en la actualidad, junto con los parques naturales, son considerados una figura de protección ambiental.
A pesar de los enormes avances en materia de protección de áreas naturales, los territorios de las comunidades indígenas están todavía amenazados. La mitad de la vida silvestre del mundo desapareció en los últimos 40 años, debido a la pérdida de hábitats, el tráfico ilícito y la sobreexplotación – es decir, por culpa de nosotros, los humanos.
El ciudadano urbano parece cada vez más ajeno a la importancia que pueden tener los bosques y la biodiversidad para su bienestar o para el equilibrio ecológico del lugar en donde reside en el planeta.